Creemos – IEB Calvario

Creemos

Confesamos los siguientes artículos de Fe Bautista:

Sobre las Sagradas Escrituras: Creemos que la Biblia está conformada por sesenta y seis libros considerados canónicos que son la Palabra viva y eficaz de Dios. Tanto el antiguo como el nuevo testamento conforman las Sagradas Escrituras. Rechazamos los libros llamados “deuterocanónicos” por no encontrar evidencia de inspiración divina en ellos. Creemos en la inspiración verbal y plenaria de las Sagradas Escrituras y que la Biblia en su conjunto, son la palabra de Dios. La Biblia es la única fuente de revelación de Dios antigua, actual y futura. Por lo tanto, rechazamos todo tipo de filosofías humanistas y antropocéntricas pues consideramos a la Biblia como la única y segura norma de fe y práctica cristiana. 2Ti. 3:15-17; Is.8:20; Lc. 16:29,31; Ef. 2:20, Ro. 1:19-21; Ro. 2:14,15; Sal. 19:1-3; He. 1:1, Pr. 22;19-21; Ro. 15:4; 2P. 1:19,20.

Sobre Dios: Creemos en un solo Dios que es viviente, eterno y verdadero, en quien existen tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, siendo una sola esencia que no se puede disolver y es incomprensible a nuestra mente humana, pero reconocemos su poder y eternidad. Entendemos que el Padre es el Creador de todo lo visible e invisible, es Autor Plan de Salvación que no tiene cancelación y es una demostración de su amor desde antes de la fundación del mundo. Por lo tanto, rechazamos todo tipo de teología contemporánea que concibe a un dios como un ser ideal, sentimental y ético negando su persona real, consciente y poderosa. 1 Co. 8:4-6 Dt 6:4, Jer 10:10, Is. 48:12, Ex 3:14 , Jn 4:24, 1 Ti 1:17; Dt 4:15,16, Mal. 3:6; 1 R. 8:27; Jer.23:23,24, Sal 90:2; Gn. 17:1; Is 6:3; Sal 115:3; Is 46:10; Pr. 16:4 Ro 11:36, 1 Jn. 5:7; Mt. 28:19: 2Co. 13:14, Ex. 3:14; Jn. 14:11; 1 Co. 8:6; Jn. 1:14,18, Jn 15:26; Gal. 4:6.

Sobre Cristo: Creemos que el Hijo es eternamente engendrado del Padre, y único mediador entre Dios y los hombres; se encarnó por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de la bienaventurada virgen María; según lo revelado en las Sagradas Escrituras, en él conviven dos naturalezas: la divina y la humana, en una sola persona. Por lo tanto, rechazamos todo tipo docetismo, modalismo o filosofía gnóstica, arrianista, ebionita u otra que niegan estas verdades bíblicas. Jn. 1:14; Gá. 4:4, Ro. 8:3; He. 2:14,16,17; He. 4:15, Mt. 1:22,23; Lc. 1:27,31,35, Ro. 9:5; 1Ti.2:5, Sal. 45:7; Hch. 10:38; Jn 3:34, Co1. 2:3, Col 1:19, He. 7:26, Jn. 1:14, He. 7:22, He. 5:5-20; Jn. 5:22,27; Mt. 28:18; Hch. 2:36.

Sobre el Espíritu Santo: Creemos que el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo; es el revelador del conocimiento de Dios al hombre mediante las Sagradas Escrituras; Según lo revelado en la Biblia es llamado Santificador pues santifica al creyente, es llamado Persuadidor pues convence al incrédulo de pecado, es llamado Consolador pues consuela a los creyentes durante su peregrinación en la tierra y considerado como representante único de Cristo sobre la Tierra. 1 Co. 2:10–11, Ro. 8:27, 1 Co. 2:13, Ef. 4:30, 1 Co. 12:11, Hch. 16:6–11, Jn. 16:13, Jn. 16:8, Hch. 8:39, Ro. 8:26, Hch. 10:19–21, Hch. 5:3, Hch. 7:51, Ef. 4:30, Mt. 12:31, He. 10:29, Is. 6:1–13, He. 10:15–17, Jer. 31:31–34.

Sobre el mundo espiritual: Creemos que el mundo espiritual es real y está conformado por el cielo y el infierno; además en la existencia de seres espirituales conocidos en la Biblia como ángeles buenos y demonios, y en la persona maléfica y real de Satanás como jefe de los espíritus impuros. Ef. 6:10-13, Mt. 2:19; Mr. 1:13; Lc. 2:13; Jn. 20:12; Hch. 1:10–11, Ez. 28:11–19, Mt. 25:41, Mt. 12:22–29; 15:22–28; 17:14–20; Mr. 5:1–16.

Sobre el Hombre: Creemos que el ser humano, ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios, y que es una constitución trinitaria de espíritu, alma y cuerpo; el ser humano posee en forma innata, la Ley Divina escrita en su corazón según lo revelado en las Sagradas Escrituras. Por la desobediencia de Adán y Eva, creemos en la caída de toda la humanidad y en la herencia del pecado original en todo hombre. El ser humano no podrá jamás por sus obras finitas y precarias, solventar la deuda de sus pecados ante el Tribunal de Dios. Gn. 2:16,17, Gn. 3:12,13;2 Co. 11:3, Ro. 3:23, Ro. 5:12-21, Tit 1:15; Gn. 6:5; Jer. 17:9; Ro. 3:1-19, 5:12-19; 1 Co. 15:21,22,45,49, Sal. 51:5; Job 14:4, Ef. 2:3, Ro. 6:20; 5:12.

Sobre la Salvación: Creemos que la justificación se realiza mediante la fe, es decir, que el perdón de los pecados es otorgado de manera exclusiva por la gracia de Dios a todos aquellos que creen de corazón en Jesucristo y lo confiesan voluntariamente con su boca. La muerte de Jesucristo en la cruz del Calvario ha sido una obra redentora, habiéndose efectuado la expiación de los pecados del género humano por su sangre y la justificación por su mérito sacrificial. Según lo revelado en el evangelio, Jesucristo murió en la cruz, fue sepultado y resucitó al tercer día de entre los muertos, ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre. Concerniente a la gracia de la Salvación, creemos en la absoluta soberanía de Dios y en la voluntad del hombre, los cuales no son contradictorios sino complementarios. La Salvación es un don de Dios que depende sólo de Él para ser guardado, por lo tanto, no puede perderse. Is. 53:10 Jn. 17:6; Ro. 8:30, Jn. 1:14; Gá. 4:4, Ro. 8:3; He. 2:14,16,17; He. 4:15, He. 9:14; He. 10:14; Ro. 3:25,26, He. 6:11-12; 2P. 1:5-11 2. Sal. 51:8,12,14; Ef. 4:30 3. Sal. 30:7; 31:22; 77:7,8; 116:11 4. Is. 50:10 5. 1 Jn. 3:9; Lc. 22:32; Ro. 8:15,16; Gá. 4:5; Sal. 42:5,11, Jn. 10:26-28, Ef. 1:13, He. 7:23-25.

Sobre la Iglesia: Creemos en la comunión de los creyentes, que están unidos por la fe común enseñada por los santos apóstoles en las Sagradas Escrituras y que es lo que hemos creído todos los cristianos de todas las épocas y en todo lugar donde se ha establecido una congregación cristiana. La Iglesia, una, única, santa y pura; es invisible ante los hombres pero visible y manifiesta al mundo mediante la proclamación del evangelio. Está formada por las almas de aquellos que tienen escritos sus nombres en el Libro de la Vida desde antes de la fundación del mundo. El nuevo nacimiento es por obra del Espíritu y no de la carne, siendo el hombre creyente un ser regenerado por el Espíritu de Dios; por lo tanto las buenas obras no son hechas para ser salvos, sino que son la demostración de que ya lo somos. Creemos que la posición de la iglesia debe ser equilibrada bajo el principio de santidad en libertad cristiana y libertad cristiana sujeta a la santidad; sin establecer legalismos, tales como normas humanas sobre vestuario, ornato personal, comida, bebidas, regulación de la vida privada, u otro yugo similar. El Bautismo y la Santa Cena son ordenanzas instituidas de manera explícita y soberanamente por Jesucristo nuestro Señor, para ser guardadas por la iglesia cristiana hasta su pronto regreso. El Bautismo es un testimonio público de la fe interior del creyente en Cristo y debe ser administrado por inmersión de todo el cuerpo, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, a las personas en edad de responsabilidad o uso de razón. La Cena del Señor es un acto que conmemora su sacrificio que redime en la cruz del Calvario; Por medio de la celebración de esta ordenanza por la fe, el creyente establece una comunión espiritual con Cristo; por lo tanto, debe administrarse de la manera bíblica mediante los elementos del pan y del vino, que son símbolos del cuerpo y la sangre del Señor. Cada creyente es un sacerdote delante de Dios, y, por el mérito de Cristo en la cruz. Creemos que Dios dota a sus hijos de dones espirituales, que se pueden clasificar en tres grupos: Dones ministeriales entregados por el Hijo, dones operativos entregados por el Padre y dones de revelación entregados por el Espíritu Santo. Concerniente a los dones ministeriales, el de profeta y apóstol vencieron en la primera edad cristiana donde se cimentó la doctrina cristiana. Acerca de los dones de revelación del Espíritu Santo, somos de posición cesacionistas. Dios ha dotado a su Iglesia de ministros: pastores (ancianos) para los asuntos espirituales, y Diáconos para los asuntos administrativos para la preservación y propagación del Evangelio de Cristo. Mt. 16:18; 1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 4:11-15; 5:23-25,27,29,32; Col. 1:18,24; He. 12:23 2. Ef. 5:23-32; Col. 1:18,24; Ap. 21:9-14, Col. 1:18; Ef. 4:11-16; 1 Co. 12:27,28; Jn. 17:1-3; Mt. 28:18-20; Hch. 5:31; Jn. 10:1-16, 2 Ts. 2:2-9, Fil. 1:1; 1 Ti. 3:1-13; Hch. 20:17,28; Tit. 1:5-7; 1 P. 5:2, Ro. 12:1-12, 1 Co. 12:1-11, Ef. 4:8-12, Mt 28:19,20; 1 Co. 11:24,25 2. Mt. 28:18-20; Ro. 6:3,4; 1 Co. 1:13-17; Gl. 3:27; Ef. 4:5; Col. 2:12; 1 P. 3:21; 1 Co. 11:26; Lc. 22:14-20, Ro. 6:3-5; Col. 2:12; Gá. 3:27 2. Mr. 1:4; Hch. 22:16 3. Ro.6:4, 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23.

Sobre el fin de los tiempos: Creemos que la Segunda Venida de Jesucristo se realizará en dos etapas: una invisible para arrebatar a la iglesia antes de la Gran Tribulación seguidamente se da el Tribunal de Cristo; y otra visible para establecer su reinado milenial sobre la tierra, al final de la Gran Tribulación. Creemos en la resurrección de los muertos: los justos para vida eterna en el cielo, y los pecadores para muerte eterna en el infierno. Por lo tanto, somos una iglesia pretribulacional , premilenial y dispensacionalista. Hch. 17:31; Jn. 5:22,27 2. 1 Co. 6:3; Jud. 6 3. Mt. 16:27; 25:3146; Hch. 17:30,31; Ro. 2:6-16; 2 Ts. 1:5-10; 2 P. 3:1-13; Ap. 20:11-15 4. 2 Co. 5:10; 1 Co. 4:5; Mt. 12:36, Ro. 9:22,23, Mt 18:8; 25:41,46; 2 Ts. 1:9; He. 6:2; Jud. 6; Ap. 14:10,11; Lc. 3:17; Mr. 9:43,48; Mt. 3:12; 5:26; 13:41,42; 24:51; 25:30, 1 Co. 15:50-53; 2 Co. 5:14; 1 Ts. 4:17, Dn. 12:2; Jn. 5:28,29; Hch. 24:15 3. Job 19:26,27; Stg. 5:28,29; 1 Co. 15:35-38,42-44 4. 1 Co. 15:4244,52-54 5. Dn. 12:2; Mt. 25:46.

Sobre el cristianismo: Creemos que el Cristianismo, es más que un sistema religioso compuesto de doctrinas, es una manera de ser y de vivir. El cristianismo es vida y no rito; una teología que está al servicio de la vida y no una vida que está al servicio de la teología, porque consideramos que no hay una cultura propiamente cristiana, sino una doctrina que es cristiana para todas las culturas. La armonía social está basada en el respeto de la libertad ajena; por lo tanto, condenamos el fanatismo y la imposición ideológica o religiosa, sin renunciar nosotros al radicalismo de nuestras creencias. Fanático es el que mata por sus ideas; radical es el que muere por sus ideas. Consideramos la separación eclesiástica como un principio bíblico de la Palabra de Dios. Ro. 1:12; 12:10-13; 1 Ts. 5:11,14; 1 P. 3:8; 1 Jn. 3:17,18; Gá. 6:10, Ro. 14:1-16, 1 Co. 8:1-13, 10:23-33.

Sobre la sociedad: Creemos en la separación de la Iglesia y el estado como entes que son distintos, y que han sido establecidos por Dios para desempeñar funciones paralelas. La libertad política de cada creyente es por lo tanto un asunto de libertad de conciencia, y los partidos políticos no representan a la Iglesia en ningún sentido. Creemos que toda autoridad estatal, eclesiástica, laboral y familiar, ha sido establecida por Dios y debe ser respetada, acatada y obedecida, siempre y cuando no vayan contra la Palabra de Dios. La familia es también una institución establecida por Dios para la preservación de la sociedad y del género humano, considerando al matrimonio como monógamo e indisoluble. Creemos en el respeto por la vida humana y, por ende, condenamos el aborto y toda forma de control natal abortivo. Ro. 13:14; 1 P. 2:13,14, 2S. 23:3; Sal. 82:3,4, Ro. 13:57; 3. 1 P.2:17, 1 Ti. 2:1,2, Gn. 2:24 con Mt 19:5,6; 1 Ti. 3:2; Tit. 1:6, Gn. 2:18; Pr. 2:17; Mal. 2:14 2. Gn. 1:28; Sal. 127:3-5; 128:3,4 3. 1 Co. 7:2,9, 1 Co. 7:39; 2 Co. 6:14; He. 13:4; 1 Ti. 4:3, Sal. 139:15-17.

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